Eduardo Contreras

Recordando a un inolvidable

Fue a fines de los años 60 del pasado siglo, en su entonces bella “casa – barco” de Cartagena y a través de amigos comunes como era la pareja chileno – británica de profesores y escritores, Ricardo Figueroa y Kate Clark, que conocí a ese singular grupo humano de los Délano Falcón. Don Luis Enrique, periodista, escritor y diplomático amigo de Gabriela Mistral y Pablo Neruda, entre otras personalidades. Su esposa Lola Falcón, gran fotógrafa de prestigio internacional y su hijo Poli, ese magnífico escritor y ser humano. Ninguno de ellos está ya con nosotros. Todos fueron intelectuales y consecuentes luchadores sociales. Sus hogares en Santiago, o en Cartagena, como más tarde en el exilio en ciudad de México o Cuernavaca, fueron sitio de encuentros frecuentes de lo mejor de la intelectualidad progresista. Durante los años de la Unidad Popular no nos encontramos. Luis Enrique porque había sido designado embajador en Suecia, adonde se trasladó con su esposa y Poli viajaba mucho, por el país y al exterior, lo que sumado al frenesí de la época explica porqué no fue sino hasta Ciudad de México en 1978 cuando nos reencontramos. La fuerte amistad se tradujo en infaltables encuentros de fines de semana. Con Poli además nos unía la común pasión por el Tango. Largas discusiones acerca de nombres de temas, autores, fechas, se daban en pareja con largos momentos escuchando a los grandes de ese bellísimo género musical y por cierto acompañados de un buen vino tinto. En el exilio, fue gracias a Poli y su familia que pude compartir con destacados personajes políticos, escritores, músicos, pintores, escultores, de diversos países. La lista es demasiado extensa y resumo sus nombres en uno solo: el jurista, historiador y traductor español radicado en México, vecino de los Délano, Wenceslao Roces, quien, entre muchos otros textos, tradujera a nuestro idioma El Capital de Carlos Marx. Tepoztlán y Cuernavaca fueron especiales puntos de encuentro con Poli. En el primero de esos hermosos pueblos mexicanos se nos unía el notable pintor Leonel Maciel, cuya compañera era entonces la escritora chilena Eugenia Echeverría, relación que duró hasta cuando, dijo Maciel, les entró “cansancio de rostro”….. Concluyo este recuerdo subrayando que Poli Délano, además de excelente escritor y ser humano, fue un consecuente luchador por la democracia y el cambio social. Ya en el exilio era figura destacada de la solidaridad con la lucha de nuestro pueblo y de otros pueblos. Más tarde él y su familia regresaron a Chile en dictadura. Entonces Poli asumió como dirigente de los escritores chilenos y mantuvo su militancia revolucionaria hasta su muerte. Sin duda el mayor dolor de su vida fue la trágica muerte de su bella hija Bárbara, socióloga, poeta y luchadora política. Nunca pudo superarlo.

 A Poli

Eduardo Contreras M.

Eduardo Contreras M.
Eduardo Contreras M.