Amigas

Amigas 

De Emilia Páez Salinas (1948). Profesora de Estado en Castellano, Pedagógico de la Universidad de Chile. Ha publicado El viaje (poemas, 2011 ), Mendiga en la noche (poemas, 2013 ), Enciendo el sol (disco de poemas, 2014 ),  A veces bebía anís (cuentos, 2016). Olvidos de medianoche (microcuentos, 2017).

Pertenece a la Sociedad de Escritores de Chile.

     Paula, amiga, te escribo porque tengo esto atorado. Si lo guardo un minuto más, podría enloquecer. Quizás creas que exagero, solo te pido comprensión.

     Al Choro de las Playas lo contacté yo. Hacía tanto tiempo que pensaba cómo hacer para que dejaras a tu esposo. Estabas casada con Diego, el hombre que desde hace años quería.

     El Choro de las Playas se acercó un domingo y al pasar  te miró. De inmediato inició una conversación de esas que él sabe. Dijo que le encantaban las mujeres blancas como un lirio, los ojos de cielo y esa sonrisa misteriosa que le recordaba a la Mona Lisa. Quedaste deslumbrada con el hombre moreno, atractivo y culto.

     De ahí para adelante el Choro de las Playas fue tu admirador. Conversaba de cine porque yo le dije que eras casi cinéfila. El libro de Poli Délano que recibiste como regalo de cumpleaños, fue idea mía, ya que es uno de tus escritores predilectos. Las flores rojas, el cactus, el anillo con la turquesa, los compró el seductor con el dinero que le di.

     Día a día te enamorabas más. La forma de bailar y sonreír, las caricias a escondidas, miradas tiernas, los detalles que tenía contigo, todo eso te encandiló.

     Las cosas iban a pedir de boca hasta que Diego empezó a sospechar de tus salidas a cualquier hora, alguna conversación telefónica escuchada a medias, lo tarde que regresabas por las noches. Fui su confidente y tal como pensé, Diego comenzó a ser más que un amigo. Seguro que el despecho lo hizo caer en mi trampa. Sin embargo, Paula, ahora estoy en un torbellino. El Choro de las Playas apareció muerto ayer, cerca del cerro La  Cárcel. Lo dijeron en las noticias. El crimen ocurrió hace un par de días, justo cuando Diego tuvo la certeza de tu infidelidad. Si yo hubiera guardado la fotografía donde estás besando en la boca al Choro de las Playas, él andaría por ahí, vivo y feliz.

     Hace tres días que buscas a tu amante, hace tres días que busco a tu marido.

     Paula, perdóname, por favor. ¿Qué puedo decirte? Son cosas que pasan.