Ana Labbe

Yo estudié en el Pedagógico, los últimos años de la carrera de Castellano que inicié en Concepción. Me adapté rápidamente al cambio, porque valoré el nivel de los catedráticos, su magnífica biblioteca y la oportunidad de concurrir a actos culturales, además de conocer a escritores importantes como Ricardo Latcham y Nicanor Parra, entre otros. Además me integré a la Juventud Comunista del Instituto, con los cuales compartíamos ideales comunes: soñábamos con un Chile que diera oportunidades a todos para construir una sociedad más justa. Allí tuve la ocasión de conocer a Poli Délano, que estudiaba Inglés. Él era una persona muy conocida y carismática. El Instituto contaba con más de dos mil alumnos, y sólo coincidíamos en algunas clases de pedagogía, como literatura comparada.

                Recuerdo que en alguna ocasión nos reunimos en su casa, en Ñuñoa, cerca del Pedagógico, me pareció muy acogedora. Se apreciaba una atmósfera intelectual con muchos libros y adornos de procedencia China. Luego me enteré que su familia había residido en la República Popular de China, de donde habían traído todos esos recuerdos.

                Poli, como lo llamábamos, tenía facilidad de palabra y era muy convincente. Después supe que ya incursionaba en la literatura, pero con los años logré conocer algunos de sus cuentos. Podría afirmarse que ya era una promesa de escritor. Pienso que más de un compañero universitario de la década del cincuenta, rememora esos idílicos años en que cultivábamos hermosos sueños.

                El tiempo transcurría muy rápido, porque la mayoría lo repartíamos entre los estudios, la militancia y clases particulares, para ayudarnos con los gastos, especialmente los que éramos de provincia; por eso las reminiscencias se diluyen al correr de los años, y lamento no haber compartido más con nuestro compañero.Hasta los domingos muy temprano salíamos a vender el diario “El Siglo ” en las poblaciones.

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Ana Labbe